La tecnología es una de las vías hacia la innovación / Opinión

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Colombia ocupó el puesto 63 en el Índice Mundial de Innovación.

El Índice Mundial de Innovación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual clasifica a 126 economías bajo 80 indicadores que miden aspectos económicos, intelectuales, tecnológicos, entre otros. En la versión 2018, nuestro país ocupó el puesto 63 y, aunque no formó parte de los 50 primeros lugares, fue reconocido como “un triunfador de la innovación” en Latinoamérica por sus esfuerzos.

La posición más destacada la obtuvo en el ítem de ‘infraestructura y sofisticación del mercado’. Ocupó el puesto 40, mientras que en otros ítems como ‘instituciones públicas’, ‘capital humano e investigación’, ‘productos de conocimiento y tecnología’, ‘sofisticación empresarial’ y ‘resultados creativos’ se le otorgaron calificaciones promedio que determinaron su posición en el listado general.

En este sentido, el panorama de la innovación en el país muestra un avance, gracias a iniciativas llevadas a cabo por entidades gubernamentales como Innpulsa Colciencias y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, las cuales han implementado metodologías que promueven la innovación en las empresas como factor importante para su desarrollo y competitividad.

Así mismo, la tecnología se ha convertido en una herramienta clave para que las organizaciones alcancen estos propósitos. 
Por eso, la Federación Colombiana de la Industria del Software y Tecnologías Informáticas Relacionadas (Fedesoft) también se ha esforzado en promover la implementación del software con el objetivo de automatizar sus procesos de producción y ganar eficiencia.

Un ejemplo muy claro lo podemos ver en el funcionamiento de empresas como Rappi, Uber y Dafitti, entre otras, que desde su creación acogieron las aplicaciones tecnológicas como un medio innovador para optimizar sus relaciones con el cliente.
Vamos por el camino correcto, aunque es necesario abarcar más sectores de la economía y continuar incentivando a las empresas para que ingresen en el campo de la transformación digital de una manera adecuada e integral. Enfatizamos en la palabra adecuada, porque la innovación debe ser asumida como una oportunidad y no un obstáculo en el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas.

También se debe tener muy presente que para aumentar la competitividad en el sector y resolver sus necesidades, los emprendedores locales requieren de mayor credibilidad por parte del Gobierno, los empresarios posicionados en los diferentes mercados y la sociedad -la cual tampoco puede permanecer al margen de los avances en la transformación digital-, puesto que uno de los retos consiste en que todos los colombianos en el futuro formemos parte de un mismo conocimiento y tengamos a la mano fundamentos para pensar en que la clave es el software.

A propósito, otro de los retos que se busca alcanzar con las empresas se enfoca en despertar en ellas la necesidad de adquirir mayor dinamismo productivo, lo cual permitirá que poco a poco se involucren en la innovación con herramientas tecnológicas adaptadas a sus procesos particulares. A medida de que este hecho se vaya dando, podremos ver de manera más tangible el impacto de las tendencias innovadoras.

De todas maneras, hablar en Colombia de manera cotidiana sobre la transformación digital, además de la existencia de una industria de tecnologías de la información, nos muestra que en nuestra sociedad se han generado cambios al respecto y podemos empezar a hablar más que nunca de innovación, además de saber que la clave es el software. A su vez, para no perder este impulso, se debe prestar mayor atención a la academia, desde donde se engendran las ideas emprendedoras que requieren a mediano y largo plazo adecuarse a la innovación y proyectarse como vehículos que brinden soluciones sociales.

Las brechas en este sentido aún existen, sin embargo las oportunidades también y se vislumbra un camino lleno de ellas. Los habitantes de las principales ciudades deben apropiarse de los avances tecnológicos y compartir sus experiencias, de acuerdo a las posibilidades con las que cuentan, para que de esta manera probablemente se continúe forjando una cultura de la innovación que nos brinde nuevos beneficios y nos haga sentir más participativos.

Visto en El Tiempo

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