10 años del bitcóin: la moneda que causó una revolución digital

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Se volvió el referente obligado para la adopción de la tecnología del ‘blockchain’. 

Llegó y causó una disrupción sin precedentes en el mundo financiero. Su promesa: ser un activo que no tiene forma física sino digital, que garantiza mayor seguridad y que permite realizar transacciones persona a persona sin intermediarios.

El bitcóin es la criptomoneda más importante del mundo y, para muchos, la responsable de una revolución digital y financiera que el miércoles 31 de octubre cumplió una década. 

“Desde que existen los bancos no se había tenido la oportunidad de crear dinero a partir de un acuerdo con un código”, señala Mauricio Tovar, experto en ‘blockchain’ y codirector del grupo de investigación InTIColombia de la Universidad Nacional.

En 10 años, el bitcóin ha tomado protagonismo y ha vivido por igual subidas y desplomes. En un ambiente especulativo en el que todavía las altas esferas económicas dudan de su eficacia, los gobiernos se enfrentan al dilema de regularlo y aceptarlo como método de pago.

Los últimos dos años marcaron un auge importante, pero también agudizaron los retos: ocupó titulares en los medios, principalmente por la volatilidad de su precio, mientras aumentaba la curiosidad de millones en el mundo que comenzaron a invertir en ella. El 2017 fue una montaña rusa: pasó de costar 1.000 dólares en enero a cruzar los 20.000 dólares en diciembre, para luego caer y ubicarse en los cerca de 6.000 en los que se cotizaba esta semana.

Cadenas de bloques

Uno de los aspectos que destacan los expertos es que el bitcóin le dio visibilidad al ‘blockchain’, la tecnología de cadenas de bloques en que se basa la moneda y que ha dado pie a la creación de toda clase de proyectos, no solo de otras divisas.

El ‘blockchain’ es un libro de registros abierto y descentralizado en el que se almacena información en bloques cifrados y entrelazados para proteger las transacciones. Al registrar una transacción, esta se debe replicar en todos los bloques. Cada integrante del sistema puede verla, pero el anonimato de los usuarios está garantizado.

Hoy el sistema se puede usar para registrar historias clínicas, contratos o hasta los datos de unas votaciones. “Al registrar un contrato en ‘blockchain’, la característica es que cuando subes una transacción, esta queda ligada a todas las historias de transacciones. Si se quiere modificar un registro, tienes que modificar todo lo anterior, porque la tecnología está distribuida en muchas máquinas”, explica Camilo Gutiérrez, jefe del laboratorio de Investigación de la compañía de ciberseguridad Eset.

Jorge Bejarano, consultor de la OEA en Seguridad Digital y director de Tech & Law Abogados, señala que el sistema detrás del bitcóin “es un ejemplo de cómo una tecnología termina dando un mensaje al mundo de que se debe cambiar el modelo”.

Hoy el sistema se puede usar para registrar historias clínicas, contratos o hasta los datos de unas votaciones

Una década de desafíos

El bitcóin surgió en plena crisis financiera mundial, en octubre de 2008, cuando se habló por primera vez de él en un libro blanco (un documento que recoge las reglas, estándares y registros acerca de un tema) publicado por Satoshi Nakamoto (un pseudónimo, pues hasta hoy se desconoce su identidad).

El 3 de enero de 2009 se crea el primer bloque, que genera 50 bitcoines, y la primera transacción entre dos cuentas tiene lugar nueve días después. En ese momento valía 0,00076 dólares. El 22 de mayo de 2010 se realizó la primera transacción en el mundo real, cuando un programador de Florida (EE. UU.) pagó 10.000 bitcoines a un usuario de un foro sobre la criptomoneda para que le entregara dos pizzas en lo que se llamó el Bitcoin Pizza Day. 

Inicialmente, la moneda digital solo era usada por apasionados de la informática, pero poco a poco fue ganando popularidad. En 2013 superó los 1.000 dólares y atrajo la atención de las instituciones financieras.

Para Tovar, son dos las razones que explican esta popularidad. “La primera es que la gente empieza a encontrarle valor. Si muchas personas quieren acceder al bitcóin más rápido de lo que se crea, el precio va a empezar a subir. Pero también pasa lo contrario, hay momentos en los que el mercado pierde confianza por diferentes razones y el bitcóin va a bajar. Es un tema de oferta y demanda”, dice.

La segunda posibilidad tiene que ver con la cobertura de los medios. “La prensa ha centrado su atención en el precio y eso lleva a la gente a averiguar cómo funciona”, dice.

El récord de finales de 2017 se da tras el anuncio de la entrada del bitcóin al mercado de futuros en Estados Unidos, lo que representó un paso clave para que la criptomoneda lograra un reconocimiento en los mercados financieros. Pero tan solo un mes después, perdió la mitad de su valor. “La gente pudo apostar en contra del bitcóin y el mercado fue hacia allá”, dijo Tovar, quien agrega que entre diciembre de 2017 y enero de 2018 se presentaron muchos problemas de escalabilidad que también influyeron en el precio.

“Hubo muchas transacciones, más de lo que la red podía aguantar en ese momento, y eso afectó la imagen de la tecnología, porque llegó a haber comisiones muy altas. Por ejemplo, si querías enviar 5 dólares, tenías que pagar 50”, explica.

De ahí en adelante, el precio se vino abajo y se ha mantenido durante el año en un paulatino ajuste, que varió entre los 6.000 y los 8.000 dólares.

Una mayor presión regulatoria, críticas de las entidades financieras e incluso ciberataques como el robo de 500 millones de dólares en Japón han afectado la confianza en la divisa.

Mientras algunos la siguen viendo como la moneda del futuro, otras entidades, como el Bank of America, la consideran una burbuja especulativa que puede estallar en cualquier momento. Uno de los críticos más notables del bitcóin es el millonario inversionista Warren Buffett, para quien representa nada menos que “un espejismo que va a terminar mal”.

Reina del ‘blockchain’

Para muchos analistas y expertos, el precio del bitcóin es lo menos importante. Es la tecnología que hay detrás, explican, lo realmente relevante.

Adrián Acosta, ingeniero de sistemas, experto en temas digitales y oficial de crimen digital para América de la Interpol, destaca que el bitcóin no solo trajo el cambio de cómo manejar activos a nivel mundial, sino que también llevó a que se diera la aplicación del ‘blockchain’ en empresas y entornos privados. “Es una tecnología que motiva la imaginación de muchas empresas”, señala.

El experto agrega que gracias al ‘blockchain’ se puede “identificar inequívocamente algo y tener consenso de que ese algo existe”. Por ejemplo, parte del trabajo que hacen hoy los notarios se podría hacer con ‘blockchain’, resalta.

Alejandro Fernández, experto en bitcóin y administrador de El Café de la Luna Lela en Bogotá, que recibe pagos con la criptomoneda, dice que esta también generó un cambio en el ecosistema social y humanitario, por ejemplo, asociado a las energías renovables. “En Alemania hay una empresa que vende paneles solares que tiene un sistema interesante: si una persona tiene un promedio de consumo en su hogar, pero esos paneles solares recopilaron más cantidad de energía, la empresa compra esa energía sobrante y la paga con una criptomoneda que se llama ‘solarcoin’. Esa criptomoneda se cambia por bitcóin y así se está monetizando la energía sobrante”, señala.

Irónicamente, el aspecto energético es otra fuente de críticas para el bitcóin. Un estudio de la revista ‘Nature Climate Change’ estima que para el 2033 las emisiones generadas para producir y mantener el sistema de criptominería de bitcóin podrían elevar 2 °C la temperatura del planeta. Esto se debe a que las transacciones son verificadas por los llamados ‘mineros’, que requieren de potentes computadores para realizar la comprobación.

Regulación inminente

La Superintendencia Financiera de Colombia ha advertido que las criptomonedas no pueden considerarse como una divisa para el pago de las operaciones, ya que no tienen el respaldo de los bancos centrales de otros países. La entidad ha hecho énfasis en que estas monedas digitales pueden facilitar “el manejo de recursos provenientes de actividades ilícitas relacionadas con ciertos delitos como el lavado de activos, la financiación del terrorismo y grupos ilegales y la proliferación de armas de destrucción masiva”.

El experto en ‘blockchain’ Mauricio Tovar considera que se debe hacer una evaluación juiciosa e informada sobre el tema muy parecida a la que se hizo sobre internet hace 25 años. “En ese momento también había una mala perspectiva de la tecnología y decían que no se sabía quiénes estaban detrás de esta innovación y que internet podía ser utilizado para difundir pornografía. El problema de sobrerregular una tecnología tan nueva y que cada año es tan diferente es que vamos a matar la innovación y a perder algunos mercados”, dice.

Sin embargo, aclara el especialista, eso no significa que no sea necesario proteger a los usuarios de los riesgos. “Lastimosamente, algunas pirámides han usado el nombre del bitcóin para estafar a personas que quieren hacer dinero rápido. En eso, evidentemente, el Gobierno debe tomar acciones, al igual que en el tema de lavado de activos. Tiene que haber un equilibrio entre protección de los riesgos del usuario sin que se mate la innovación”, señala.

El récord se da tras el anuncio de la entrada del bitcóin al mercado de futuros en Estados Unidos, lo que representó un paso para que la criptomoneda lograra un reconocimiento en mercados financieros

Bejarano coincide en que los gobiernos deben hacer una hoja de ruta en la que se evalúen los riesgos de las nuevas tecnologías disruptivas, como lo es el ‘blockchain’. “Se debe reconocer el valor y cómo maximizar el potencial, pero también evaluar los riesgos”, afirma.

Futuro incierto

Erik Finman solo tenía 12 años en 2011 cuando invirtió 1.000 dólares en bitcóin. El año pasado cumplió 18 y ya tiene una fortuna de 1,1 millones de dólares gracias a aquella inversión cuando apenas era un adolescente.

Aunque la significativa cifra ronda en la cabeza de muchos, los expertos reiteran que debe haber claridad sobre la volatilidad del bitcóin, que por naturaleza funciona en un mercado especulativo. “Es necesario elevar la conciencia de los usuarios para que entiendan que lo que ponen en criptoactivos lo pueden perder, pero también pueden ganar”, reitera Bejarano.

Esta semana, el bitcóin rondaba los 6.300 dólares, pero su futuro sigue sin tener unas pautas claras de comportamiento. Sin embargo, apunta Tovar, en cuanto a lo tecnológico, el sistema de ‘blockchain’ está pasando por su mejor momento.

“La historia nos ha mostrado que primero los productos son muy difíciles de utilizar, pero luego todo cambia”, afirma.

Visto en El Tiempo

Imagen de cabecera Ethereum World News

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